Archivo mensual de Abril, 2008

El proyector de perfiles y Chin Chan

Me aposté hace un tiempo con alguien que un día hablaría de Chin Chan en mi blog, y he aquí que ganaré la apuesta (esto es mentira, es para justificar mi frikismo mal llevado).

ProyectorEl proyector de perfiles es un instrumento de medición, que como nos indica su nombre sirve para proyectar perfiles en un visor, ver número 1, y así poder medirlos ¡qué nivel! Si dejara este artículo finalizado aquí, lo haría a un gran nivel…

El proyector de perfiles se utiliza básicamente para medir piezas, casi siempre piezas pequeñas, más difíciles de medir manualmente con los calibres habituales (micrómetro, pie de rey, calibres), y aunque realmente es un invento con muchos años de historia, son pocos los talleres de fabricación u oficinas técnicas que no tienen uno.

El equipo consta de una plataforma o mesa, ver número 4, donde se apoya o sujeta la pieza mediante algún útil para poder ser medida. El proyector se basa en un sistema de luces y ópticas para multiplicar el tamaño de la pieza; en el número 2, vemos esos tres cilindros que apuntan hacia abajo, pues bien, esas son las ópticas de aumento que lleva el equipo, y que son intercambiables, en este caso, hay una óptica de 10 aumentos (10x), otra de 20 aumentos (20x), y otra de 50 aumentos (50x). Así, si hemos puesto una pieza sobre la mesa, y hemos colocado por ejemplo 20x, veremos en la pantalla, a no ser que hayas tenido mucha suerte…¡nada! ¿Por qué? Pues por dos cosas, primero porque debemos encender el equipo, ver el cuadro de mandos en el número 5, y porque debemos regular el enfoque del equipo, como si se tratara de una cámara fotográfica. Cuando una imagen está desenfocada en una cámara de fotos, pulsamos un poco el botón de disparo, en las cámaras digitales actuales esto se consigue digitalmente como podéis imaginar, pero en estos aparatos, un poco más vetustos, debemos hacer girar la rueda indicada con la flecha azul, para conseguir obtener el perfil de la pieza que hemos puesto, en este caso, la cabeza del Chin Chan.

Una vez tenemos un perfil definido en el visor (1), con las ruedas indicadas en naranja, desplazamos la pieza y la centramos donde necesitamos para poder medirla. Si fuera necesario, en el número 3, tenemos una luz auxiliar, para algunos casos en que es necesario visualizar algún detalle que no podemos observar en el perfil.

Ahora ya podemos medir; la mayor limitación de estos equipos, y que se suplió con la invención de los equipos de medición en 3D, es que sólo pueden medir en dos dimensiones, que son precisamente las que podemos controlar con las dos ruedas indicadas en naranja, y que son X e Y. Si encendemos el módulo del número 6, automáticamente captará el movimiento lineal que provoca el giro de la rueda, igual que un CNC ¿recordáis? Además, si observáis la imagen del Chin Chan, hay unas finas líneas que forman una cruz, y que dividen en cuadrantes el visor, y que nos sirven como referencia para alinear con las dos zonas que queremos medir en la pieza. O sea, tal como está, si pongo el contador a 0, y muevo la rueda que tenemos de frente, el Chin Chan irá desplazándose hacia abajo, y cuando la línea coincida con la parte superior del cabezón del Chin Chan, habré medido la distancia desde el punto inicial al final de la cabeza ¡impresionante!

Proyeccion Chin-ChanEn resumen, un proyector de perfiles, mide la distancia entre dos referencias que nosotros elijamos; si ponemos una pipa de girasol, y queremos medir la longitud de esta, pondremos la pipa sobre la plataforma, la enfocaremos hasta obtener un contorno definido, y luego haremos coincidir una de las líneas del visor con la parte superior, encenderemos el módulo para medir, y haciendo girar una de las ruedas (la que corresponda con el movimiento que queremos hacer), acercaremos la misma línea al otro punto ¡et voilà! Tendremos la longitud de esa pipa.

Por cierto, en el visor también tenemos una graduación, que si giramos la cruz hasta alinear (por ejemplo con la pendiente de los brazos del Chin Chan), obtenemos la inclinación en grados entre dos referencias.

Es posible hacer algunas cosas más con el proyector, pero básicamente lo que os he explicado son sus habituales funciones, medir piezas entre dos referencias tanto en longitudes como en ángulos.

Si os han quedado dudas, ya sabéis…

Por cierto, gracias a Jordi por el Chin Chan, sin tu ayuda este gran artículo no hubiera sido posible.

La maleabilidad

Artículos anteriores: Esfuerzos - Las propiedades de los materiales

Propiedades anteriores: La ductilidad, La dureza, La tenacidad, La resiliencia, La elasticidad.

Para explicar la maleabilidad, sólo debemos recordar cuando hablábamos de la ductilidad, que era una propiedad que tienen los materiales cuando pueden ser deformados sin romperse (hasta un límite claro).

En el artículo sobre ductilidad, comenté que los materiales dúctiles, al deformarse fácilmente, se empleaban en procesos de fabricación donde necesitábamos deformar el material hasta dar la forma definitiva. La única diferencia es que cuando hablamos de maleabilidad, nos referimos a la facilidad (capacidad) de un material de ser deformado para obtener láminas de él.

Para entender el concepto de maleabilidad de un metal, el ejemplo más claro sería coger una pepita de un metal, y martillarla hasta obtener una lámina lo más delgada posible, cuando más maleable sea, más fácil será obtener esta lámina,  y más delgada podrá ser.

Para que quede claro, os pondré de ejemplo el metal más maleable que existe, el oro.

Es conocida desde tiempo inmemoriales la maleabilidad del oro (¡qué bonita frase!), de ahí que se haya utilizado siempre para recubrir otros materiales, que por su naturaleza, “no visten tanto”. Por ejemplo, en los retablos de las iglesias, se recubría (y se recubre) la madera con una finísima lámina de oro que hacía (y hace) la doble función de embellecer, y proteger a la madera del paso del tiempo. Así, el llamado pan de oro, es una aplicación muy usada en las artes plásticas, vulgarmente conocidas como manualidades.

Otro ejemplo de la aplicación de la maleabilidad del oro, la encontramos en la gastronomía. Sí, sí, los gurús de la cocina deberían estar agradecidos a esta propiedad. Depende de lo que os interese la gastronomía, sabréis que últimamente está de moda introducir láminas de oro en las recetas, que por lo visto es una técnica ancestral, y esto se puede conseguir porque podemos hacer láminas finísimas de oro.

Otros metales muy maleables son la plata, el platino, el cobre, al aluminio, el estaño, el hierro, el plomo.

Aquí tenéis una lectura interesante sobre oro comestible, y otro sobre cocina con oro.

La depuración de aguas 5 - Tratamiento secundario o biológico

Ala, seguimos depurando las aguas, que sino no acabamos…

Habíamos visto el proceso hasta el denominado tratamiento primario, así que como ya he dicho en alguna ocasión, teniendo en cuenta el público tan listo que tengo, sabréis que ahora viene el tratamiento secundario… ¡Ah!¡No me tiréis cosas!¡Ah!¡Ah!

Si recordáis, en el artículo 4 de esta serie, finalizaba apuntando que el proceso se bifurcaba hacia dos caminos, la línea de fangos, y la línea de aguas, aunque realmente nunca llegan a estar separados una de la otra. Ahora seguiremos el camino de las aguas, sino estos artículos no se llamarían así, depuración…

Al tratamiento secundario, también se le llama tratamiento biológico, puesto que en él interviene microorganismos, vivos lógicamente, que se introducen en el proceso para que, básica y resumidamente, se “coman” la materia orgánica que está en el agua, la procesen de la manera que nosotros deseamos, que es juntándose y creando residuos más sólidos y compactos, para que podamos separarla del agua más fácilmente, ahora vemos cómo.

Ya sé que soy un pesado (esto lo dice mucho mi mujer), pero me gusta dejarlo claro, aunque existen como siempre muchas instalaciones para realizar esta parte del proceso, básicamente me ocuparé de las que suelen más comunes, o eso creo yo…

El tratamiento secundario o biológico podemos separarlo a nivel físico en dos instalaciones (y dos procesos):

  1. Reactor biológico. Aquí se recibe el agua de procesos anteriores, y normalmente, en una piscina rectangular en la que hemos introducido unos lodos con microorganismos (de las buenas), conseguiremos hacer crecer millones de bacterias (como en los lavabos de algunos bares). No entraré a utilizar palabrotas asociadas al proceso como respiración aerobia/anaerobia, coloidal, protozoos, etc. Pero apoyándome en la imagen, explicaré que básicamente se trata de que mediante aportación de aire (oxigeno), que sale por esa especie de plantación de setas, y agitando sin parar el agua (se pueden ver las aspas del agitador), provocamos una serie de reacciones que consiguen que las partículas que aún estaban en el agua, comiencen a juntarse en partículas más grandes (recordar: floculación), facilitando su posterior separación.
  2. Decantador o clarificador. En el artículo 4, ya vimos que se hace en un decantador o clarificador. Aquí, aunque se trate de una fase diferente (secundaria), básicamente se trata de los mismo, remover el agua para separar de nuevos fangos y agua por decantación y así poder separarlos. Como sabéis que me gusta “currármelo”, os he hecho en una de mis visitas una foto de un decantador donde podréis ver perfectamente como flotan los fangos y son arrastrados por el puente (vaya foto chula). ¡Ah! No hace falta que preguntéis: ¡sí!¡huele mal!

Decantador

Varias curiosidades de este proceso:

  • Los lodos que utilizamos en el reactor biológico, son “reciclados” del decantador o clarificados secundario, o sea, de los fangos que se depositan en él, se utiliza una cantidad, preparándolo claro está, para depurar la siguiente cantidad de agua recibida en el reactor, y el resto de fango ya se extrae del proceso ¡Aquí se aprovecha todo!
  • Como otras tantos procesos e ideas, la reacción biológica, se ha copiado de un proceso que existen en los rios y lagos de forma natural, que es algo así como una autodepuración, con la diferencia de que aquí la aceleramos y realizamos en zonas reducidas y controladas.

¡¡¡Et voilà!!! Ya tenemos el agua depurada, libre de materia orgánica u otros residuos, y la podemos devolver al río y al mar. La gran mayoría de la EDAR, detienen aquí su proceso (con el agua), pero cada día más, sobre todo por necesidad, se está implantando el tratamiento terciario, que consigue una mayor depuración del agua, con la completa eliminación de metales pesados y otros compuestos.

Pero ahora, para el siguiente capítulo ¡chan, chan! Vamos a ver que hacemos con los fangos que generamos en el tratamiento primario (artículo 4), y los sobrantes del secundario (este mismo artículo)… ¿os sorprenderéis?

No se vayan todavía, uno y más…

Fabricación de lunas de automóvil…

Hoy, hablando con Darío, me explicaba que trabajó hace bastantes años (te haces mayor tío) en una empresa que fabricaba lunas de coches, y como me ha gustado la técnica que se utilizaba, os daré la paliza con esto…

Bueno, realmente no voy a entrar a explicaros nada sobre lunas, ni sobre los “tropecientos” tipos que existen ni nada por el estilo (para eso ya tenéis artículos aburridos como este), simplemente os quiero hacer partícipes que lo que hoy me han explicado y que me ha parecido de una audacia elevada, bueno, para eso está la técnica, y la gente que piensa, pobrecillos…lean o no lean este blog…jajaja

Así que os explico a grandes rasgos un proceso, que es posible que actualmente no se parezca mucho, o sí, no lo sé (a ver si alguien nos lo confirma), pero realmente cuenta con una fase en la que existe una bañera con mercurio, así que hoy en día si algo sabemos, es que el mercurio es un peliiiiiiiiiiiín contaminante (mucho-mucho), y no se utiliza así como así.

El proceso consistía en la fabricación de una lámina de cristal, hasta aquí como en cualquier otro proceso del vidrio. Tras obtener esta lámina, se hacía pasar por encima de una bañera que contenía mercurio, un metal pesado, que a temperatura ambiente está en estado líquido, lo que hace que adapte su forma al recipiente que lo contiene, y debido a su densidad, se consigue que por efecto de la gravedad (que haríamos sin la gravedad), la parte superior del mercurio en la bañera, tenga una planitud excelente, y podemos transferir esa característica a nuestra lámina, que pasa a la siguiente fase. Además, el mercurio es un mal conductor térmico, así que la temperatura del proceso, que se pudiera transferir al vidrio, no afecta a su estado, por lo que no pierde propiedades ¡qué majete el mercurio! Juraría, sino estoy equivocado en todo esto, que actualmente se hace con estaño fundido.

Se me ha ocurrido que para que se entienda perfectamente este efecto, podéis hacer una prueba, aunque no es una reproducción de este proceso, será divertido, y os mancharéis las manos un poco, que eso siempre mola, y además, así parece que me molesto en que quede claro lo que explico… Sólo basta coger un trozo de una hoja de papel de periódico y arrugarla un poco, sólo un poco ¡no la queméis pirómanos! Si después de esto, ponéis ese trozo de papel estirado sobre una superficie plana, su ínfimo peso no será suficiente para que vuelva a la planitud inicial, pero si lo ponemos encima de una película de agua, por ejemplo encima de una taza con agua (donde quepa el trozo de papel plano, claro), actuarán una serie de fuerzas y mecanismos que provocarán que el papel recupere su planitud y quede perfectamente plano sobre la película superior del agua. Sino os sale…ni os bebáis el agua, ni me pidáis explicaciones, algo habréis hecho mal jajaja

Después de esta frikada, seguimos. En la siguiente fase, en la que hemos obtenido un lámina de vidrio perfectamente plano, se coloca esta en el interior de una máquina, donde esta lámina de apoya sobre unas cuchillas y punzones que cuando calentemos la lámina (a muchos grados), actuaran de cortadores de la lámina, dejando una parte fuera, y otra, la luna, dentro de esta máquina. Así que ya sólo falta enfriarla y seguir con algún subproceso posterior que desconozco y que seguro que ya no mola tanto como estos que os he explicado ;).

Este es más fácil de entender, acudiendo a la sufrida plastilina, ponemos dos cuchillos con la punta hacia arriba, y que corten mucho, mucho….Es broma, simplemente con coger una cuchara, y chafar la plastilina contra su perfil (su canto), veremos que el corte en la plastilina, nos reproducirá la forma de la cuchara por donde hayamos cortado ¡divertido, eh!

Pues nada, eso es todo, espero que os haya hecho gracia como a mí…

Por cierto, la foto (gracias a Lord Chernobill) no tiene nada que ver con el artículo, pero busqué en Flickr por parabrisas y me apareció, y como me ha gustado el título…

Actualización/Corrección: Darío, que no sólo me dio la idea para el tema, sino que también me corrige el título. Rezaba “Fabricando lunas de automóvil”, que por lo visto es una incorrección gramatical, básicamente generada por el uso del inglés (es lo que tiene dominar tantos idiomas), donde sí es correcto decir: “Manufacturing car’s windscreens”

Libro: Locos por las matemáticas

Locos por las matemáticasReconozco que me compré este libro sin tener ni idea de que es un libro con cierto éxito, bien, todo el éxito que puede tener un libro de ciencias ahora (que no es poco, pero alejado de grandes superventas como el Quijote o el Kamasutra). Sino estoy mal informado, creo haber visto que van por la 4ª o 5ª edición ¡todo un hito! Realmente, como avisa desde hace tiempo el Sr. Punset, las ciencias cada día interesan más a la gente…

Bien, el libro como podéis imaginar por el título, habla de matemáticas, pero de unas bastante divertidas, unas matemáticas utilizadas para resolver juegos, para explicar fenómenos, y en general, para demostrar que estamos rodeados de esta ciencia, mucho más de lo que imaginamos, y de lo que algunos quisieran :)

Este libro se debe, según explica el autor, a la tradición de la publicación de acertijos matemáticos en diarios y revistas, actualmente juraría que en desuso (si me equivoco me corregís), ya que este se aficionó de pequeño, y quedó prendado de estos (los juegos) y de las matemáticas, hasta el punto de que actualmente es catedrático de matemáticas en la Universidad de Warwick, investigador, y divulgador.

Como os he dicho, este libro es un compendio de juegos y demostraciones, de diferente complejidad, desde los cálculos de probabilidades en el juego del Monopoly para demostrar si es justo o no, hasta los cálculos del número de personas que fueron necesarias para construir la pirámide de Quéope (a través del cálculo de la energía consumida para su construcción), pasando por explicaciones de porqué las tostadas caen por el lado untado…¡qué! Os pica ya la curiosidad ¿eh?

Además, en el capítulo 20, nos avisa de que hay un premio de un millón de dólares por resolver una cuestión del famoso Buscaminas, y no se trata de resolver uno… Eso sí, en ese mismo capítulo, hace un comentario que me ha intrigado e intranquilizado: afirma que la seguridad de algunos sistemas criptográficos usados para enviar información como números de tarjetas de crédito por internet, se basan en un problema del cual se aún no se tiene demostración ¡pero que es posible que la haya! Así, si aparece por ahí un megahacker+megamatemático ¡la va a liar! Bueno, yo sólo aviso…

Os comento tres cosillas que me han llamado la atención del libro:

  • la paradoja de Banach-Tarski. Que no es una paradoja realmente, sino un teorema que dice que es posible convertir una esfera completa y rellena de radio 1, en dos esferas completas de radio 1 (explicado a grosso modo).
  • las disecciones. Las disecciones son figuras geométricas que se obtienen a través de la descomposición de otras figuras geométricas. Aquí podréis ver unos ejemplos de cuadraturas de polígonos, o sea, partiendo de un triángulo, pentágono, etc, obtener un cuadrado. ¿Os suena aquello de la cuadratura del círculo? Pues es un problema de disección, pero irresoluble.
  • el número de plástico. Yo conocía el número de oro (proporción áurea o número de oro), que es un tema que me fascinó en su día, y del que espero hablar aquí ¿ok? El número de plástico es una proporción semejante, pero que se obtiene a través de triángulos. Bueno, me reservo el derecho de ampliar sobre este tema en el futuro.

En resumidas cuentas, aunque tengáis la mas mínima alergia a las matemáticas, os lo podéis pasar en grande leyendo este libro, tiene muchas curiosidades, y algunas explicaciones lógicas que nos ayudan a entender un poquito más nuestro entorno ¡que a más de uno nos hace falta!

Nada más, recomendado queda.

Ficha técnica

Autor: Ian Stewart

Título: Locos por las matemáticas

Tema: Divulgación (ciencias)

Páginas: 251

Editorial: Editorial Crítica

ISBN13: 978-84-8432-617-5

Fotos esféricas

Hace un tiempo escribía una chorrada sobre la tecnología del salpicadero de un Seat Panda; realmente, la frase que usada era: “tienes menos detalles que el salpicadero de un Panda” (por la ausencia de elementos en el salpicadero de ese épico automóvil, y eso provocó mi “conexión neuronal”), pero bueno, aquel día tenía poco que ver con el artículo, y hoy para no ser menos…

El caso es que hace tiempo que me envió mi amigo Oscar un enlace a un salpicadero, y no precisamente del que os he hablado ¡cachis! ya estoy otra vez con el tema del Panda ¡qué pesado!

El enlace que me envió es de una imagen esférica realizada a la cabina de mando de un Airbus A380, y…la verdad es que lo mejor es que no os explique nada, hacer clic sobre la imagen, que os enlazará con una imagen de la cabina donde podréis rotar, subir-bajar, hacer zoom, poner un CD, colgar unos dados del retrovisor, enganchar el póster de vuestra selección, enchufar la PSP…

Cockpit

Yo que queréis que os diga, al menos se podían haber molestado en ponerles unas fundas bonitas a los asientos, de esas con peines y perritos de colores…

Por cierto, si lo buscáis, podréis adivinar en qué lado se sienta el piloto, a ver si tengo más respuestas que para el acertijo que planteé hace unos días

¡Ah! Y la web es de un tal Gilles Vidal, infografista. Os recomiendo una visita, pero no procastinéis mucho…

La depuración de aguas 4 - Tratamiento primario

Pues habíamos dejado el agua limpia de grandes objetos (como cabezas de jabalí disecadas o los zapatos de Fernando Romay), objetos medianos (como cabezas de jabalí disecadas por los jíbaros o los zapatos de una geisha), y también de arenas y grasas sólidas (aunque no al 100%).

Todas estas operaciones forman parte del pretratamiento, aunque en algunos sitios, se engloba las últimas fases, la de desarenado y desengrasado, ya en el llamado tratamiento primario, que es con el que ahora seguimos.

En lo visto hasta ahora, casi todos los procesos han sido mecánicos (por acción de maquinaria), o físicos (por ejemplo dejando que la arena se deposite en el fondo), pero a partir de aquí se combinarán en mayor medida con procesos químicos, o sea, aportando a las aguas todavía sucias, elementos químicos que actúan en su depuración.

La primera fase del tratamiento primario, pasa por los denominados decantadores o clarificadores, que como podéis observar en la foto, suelen ser redondos, aunque también los hay rectangulares, en ellos se realizan:

  • proceso químico. Esta parte del proceso, da pie al uso de unas cuantas palabras que me encantan, y que son muy útiles para soltar en una conversación y parecer interesantes, que son floculación y coagulación. La floculación consiste en añadir compuestos químicos como el cloruro férrico o el sulfato de aluminio, que alteran las propiedades de los compuestos en suspensión, de manera que se atraen y adhieren unos a otros (algo parecido a los imanes), el efecto de “apelotonamiento” es la coagulación.
  • proceso físico. Podemos decir que esta es la parte “vaga” de esta fase, puesto que el trabajo lo hace la gravedad, que de momento es gratuita. La precipitación (a parte de ser una mala consejera), es la acción provocada por la aglutinación, que produce sólidos que se hunden en el medio líquido. Pero que bien hablo, si me oyera mi abuelo…
  • proceso mecánico. Mediante unas palas mecanizadas, se remueve muy lentamente el líquido (por llamarle de alguna manera) del tanque, y a la vez se empujan, tanto en la superficie, como en el fondo, los residuos sólidos que se van generando (al fondo van los residuos comentados, y en la superficie, aún nos podemos encontrar grasas y algunas espumas del mismo proceso). En ambos casos, existen unas salidas, para que esas palas empujen esos compuestos mientras que el agua que va subiendo a la superficie va “rebosando” por la parte superior del decantador, en una zona llamada curiosamente rebosadero (en la imagen virtual se observa perfectamente).

En esta imagen (más que cojonuda), podéis ver como es el interior de un decantador redondo. Se puede observar como entra el agua por el tubo inferior (central), las enormes palas con el puente superior, que remueven la mierda continuamente (jajaja, tenía unas ganas terribles de poner esta frase), y lo único que no se observa en por donde extraemos los fangos (inferior y superior); eso sí, la última U que podemos apreciar, la más exterior, es por donde va saliendo el agua que ya ha pasado este tratamiento primario, dirigiéndose a…¡sí, muy bien! Al secundario… Eso sí, os puedo asegurar que no vais a encontrar un decantador con ese agua tan transparente jamás…(por cierto, muchas gracias a José Luis Estevez Lorenzo, por esta imagen virtual del decantador).

Las dimensiones de estos decantadores varían, podemos encontrar de diámetro 6metros en una planta rural, y el más grande que he visto yo, es diámetro 30metros. También en función de las plantas, en esta misma fase se pueden hacer más tratamientos, como el control del ph del agua, buscar reacciones químicas con otros elementos a extraer, etc. Como siempre repito, estoy explicando un proceso genérico (o eso intento), pero no es todo lo que hay, ni hay todo lo que es…¿?

Además, a partir de este momento del proceso, un dato importante, el proceso se bifurca en dos tipos de fases, la denominada linea de fangos, y la línea de aguas, llegados a este punto, supongo que ya sabéis diferenciar entre lo que transporta una línea y la otra…jajaja

Actualización: me han echado bronca por dejarme un dato importante. Los residuos que extraemos porque están “flotando” en el decantador, son separados de los otros fangos que se depositan, que sí que siguen un proceso, que junto con el explicado en el artículo 5, dará lugar al artículo 6.