Archivo mensual de Septiembre, 2008

El comercial, el vinagre, la PDA y el camarero…

Hoy mientras comía un día más fuera de casa,observaba como siempre mi entorno.

Un posible comercial en la mesa de enfrente, bien arreglado y afeitado, leyendo un diario deportivo, con una posición un tanto inclinada hacia la mesa, lo que me ha hecho sospechar que no tiene bien la vista (si me está leyendo, le recomiendo que visite una óptica. El bar era más bien oscuro, pese a ser mediodía, la elección de los colores, marrones con dorados, la gran cantidad de madera, y las únicas luces colgadas de pared de color amarillento, hacían del lugar un escenario color sepia, antiguo, mustio, eso sí, consiguiendo un remanso de tranquilidad contra el bullicio habitual de otros lugares. Me he imaginado que ha cambio de unos buenos descuentos y un buen contrato, el restaurante ha colgado en sus paredes innumerables objetos y fotos históricas de la celebérrima cerveza Damm, sino, es que el dueño siente una pasión desmedida por la marca, que posiblemente acabe, sino lo ha hecho ya, con su hígado sobre una fría plancha metálica.

En la mesa de al lado, 10 minutos más tarde, se ha sentado un tipo con poco pelo, gafas y una piel tan blanca que realmente desentonaba con el lugar. Ha llegado hablando por el móvil, dando no sé qué instrucciones de comprar no se qué material. El tipo tardaba tanto en colgar el teléfono, que al mismo camarero que le ha traído la carta mientras hablaba, le ha dicho rápidamente y sin dejar de hablar con su interlocutor: “una ensalada y costillas”. Esto no lo he escuchado al momento, mi oreja está algo maltrecha desde mi primer trabajo como mecánico de prensas, pero en mi continua observación del lugar, he podido ver los susodichos platos que han terminado en el buche de nuestro ocupado amigo.

A todo esto, iba viendo como el supuesto maître del lugar, iba y venía con una PDA en sus manos, pidiendo platos y bebidas, los cuales eran servidos con una rapidez asombrosa. Eso me ha hecho pensar en el posible sistema informático instalado en el lugar: una o dos PDA para emitir pedidos; un par de pantallas, una en la barra para las bebidas, y otra en la cocina, para los platos. Tras confirmar mis sospechas ¡sorpresa! Una nueva pantalla al final del negocio, bien protegida por una chica cuyas espaldas permitirían cruzar el estrecho de Gibraltar sin problemas, en la que se recibía el resumen de lo consumido en tu mesa, para que a tu salida únicamente indicaras el número de mesa.

Y…¡¡¡plaf!!! El comercial acaba de tirar la vinagrera al suelo y se ha reventado…
- ¡ostia! -  Ha dicho él.
- ¡ostias! -  He dicho yo.

Nos hemos cruzado miradas, y haciendo gala de este gen heredado de mi padre, gallego hasta las entrañas, he pensado hacia mis adentros: aaaaaaayyyy, si se veía venir. Si es que en una mesa tan pequeña, leer el periódico, alardear de PDA y comer no son actividades compatibles.

A todo esto, un rico olor a vinagre comienza a invadir el ambiente, un afanoso camarero aparece con un cubo y una fregona; mientras tanto, yo doy cuenta de mi segundo plato, unos canelones gratinados un tanto requemados por arriba. El camarero, con su mocho, yo, con mis canelones, el último asistente, enganchado a su móvil, y el pulido comercial disculpándose con frases tontas como ¡disculpa!¡mira que no rompo nunca nada! Pero por el amor de Dios, cállate, un poquito de dignidad, un accidente es un accidente, si te oyeran tu padres…

Pues bien, aquí el menda, que es más bocazas que el monstruo de la galletas, y como si se encontrara entre amigos ha soltado: ¡hombre! Al menos el vinagre le irá bien al suelo. Comentarios jocosos como este, suelo hacer muchos, y de hecho nadie me va a quitar las ganas de momento, pero un silencio extraño, y una mirada vacía, casi punzante del camarero me ha dado a entender que no ha entendido la gracia, o que directamente ha pensado: ¡mira el gilipollas este, como si no limpiáramos el suelo aquí cada día!

Yo lo he dicho por soltar la gracia, patología arraigada en mí; por suavizar una escena nada grave, y porque el vinagre tiene un poder desengrasante conocido desde antaño, pero…

Despues de eso, he comenzado a pensar en lo difícil que somos las personas, nuestro día a día, realmente cada persona es un mundo, y cada mundo tiene sus momentos, así que las combinaciones son infinitas.

Continuando, el camarero de la PDA, que sufrirá de codo de tenista en breve a consecuencia de su postura de trabajo, después de haberme pedido el postre y yo haber dado cuenta de él, se acerca a preguntarme si tomaré café. En menos de un minuto, tras haber pedido mi poleo-menta, y mientras yo anotaba en mi PDA las notas que han dado pie a este artículo, un camarero, este sí de buen humor, me ha traído la infusión mientras me decía: “cómo me has pedido la infusión con un mensaje con tu “chisme”, aquí está, más rápido imposible”.

Y bien, todo este rollo ¿para qué? Pues yo he sacado un montón de conclusiones de esta situación; sobre gestión, sobre estrategia, sobre recursos humanos, sobre marketing, sobre informática… Pero me encantaría saber que alguien más las puede ver ¿os animáis a escribirlas en los comentarios?

El coeficiente de fricción, la lubricación y el hostión

Artículos anteriores: ¿Qué es la tribología? - ¿Qué es la fricción?

Antes de continuar, un apunte. A nivel teórico o de cálculo, existe el denominado coeficiente de fricción, que se indica con la letra griega µ. El coeficiente de fricción se podría decir que es una propiedad de cada material y de cada tipo de superficie, así las superficies lisas tienen un coeficiente más bajo, y las rugosas uno más alto. Ejemplos:

  • el suelo (caminando) µ = 0,2-0,3
  • el hielo (caminando) µ = 0,02 - 0,03
  • piezas con deslizamiento en seco (genérico) µ = 0,5 - 0,7
  • piezas con deslizamiento con lubricación µ = 0,03
  • en el vacío µ =5

Por último, hay que dejar claro que siempre existirá fricción, porque el coeficiente de fricción en ningún caso es igual a 0, así que por bajo que sea, provocará siempre desgaste.

Como ya os avancé, un pequeño detalle para explicar en qué consiste y qué conseguimos con la lubricación. De hecho todos hemos visto alguna vez a alguien poner aceite en una bisagra, o en un tornillo. Pues bien, con eso, lo que conseguimos (volviendo a nivel microscópico de nuevo) es colocar una película líquida de grasa o aceite entre los dos materiales (de color amarillo en la imagen), que separa las crestas y evita que las crestas entren en contacte y por tanto que se produzca fricción.

Siguiendo a nivel microscópico, los lubricantes actúan como numerosas capas compuestas de bolitas, que permiten el deslizamiento de unas entre otras, así la pieza que pongamos encima de otra lubricada, tendrá facilidad para moverse “sin quedarse clavada”. Si cuando vais a fregar los platos en casa (ayudar en casa…), y intentáis arrastrar un plato por los mármoles (o madera o granito o…), notaréis como “roza” una superficie sobre otra, pero si ponéis algo de jabón (aprovecharlo luego), notaréis como el plato se desliza más fácilmente ahora…

Además, como los fluidos son incompresibles (en estas condiciones), mientras el lubricante no se escape por algún sitio siempre tendremos una película protegiendo las piezas. Las máquinas con engrase tratan de conservar el aceite o grasa en su interior, o mediante equipos especiales se trata  de que haya siempre lubricación en aquellas partes que lo necesitan. Pensar en todas las partes en movimiento que hay en un motor, y entenderéis porqué es tan importante que un motor siempre mantenga su nivel de aceite…

Cuando un motor o equipo se queda sin aceite, se suele decir que ha gripado. Básicamente esto sucede porque las superficies, al quedarse sin el lubricante, comienzan a rozar y a generar calor, se dilatan, aumentan de medida y… ¡crash! (aunque también ser dan algunos efectos más, como el desgaste por gripaje, que veréis en este artículo)

Ahora veis en lo que parecía una hamburguesa, como si la hubiéramos rellenado de mostaza…

Lo de las hostias del título es, aparte de que queda bien, porque volviendo al tema de la rampa del parking, ahora podéis entender porqué no se hacen rampas lisas, y porqué cuando las hay, porque haberlas haylas, y llueve ¡patapum! En definitiva, tenemos dos superficies y un lubricante…

Artículos posteriores: ¿Qué es el desgaste? - ¿Qué es la corrosión?

Pelochos malignos

www.11888.com

www.calle13.com

¿Qué es la fricción?

Es una pregunta con trampa ¿no? Todo el mundo sabe lo que es la fricción…la fricción es rozar, rozarse, que te rocen ¿no? Pues… más o menos.

O bueno sí, pero desde un punto de vista técnico, veréis que se explica de manera diferente, y es que a algunos nos gusta liar las cosas. Realmente la fricción es la resistencia al movimiento relativo entre dos superficies. O sea,  siempre que dos superficies esten en contacto, y una de ellas se mueva respecto a la otra, existirá fricción. Y como consecuencia tendremos desgaste (que veremos más adelante).

Para entender cómo se produce realmente la fricción, tendremos que bajar a un nivel microscópico, así que ahora os hago un dibujito con su zoom correspondiente (eso que parece una hamburguesa vacía).

Básicamente lo que vemos a nivel microscópico, es que las superficies no son perfectamente lisas, y debido a la presión que un cuerpo ejerce sobre otro, aunque sólo sea su propio peso, es suficiente como para que exista fricción. Si observáis las crestas, algunas de ellas se tocan, el mayor o menor número de estas en contacto, es lo que nos provocará mayor o menor fricción, y por tanto, mayor o menor esfuerzo necesario para mover las piezas entre sí.

Por eso, cuando intentamos mover cualquier cosa sobre una superficie rugosa o lisa, nos cuesta más o menos trabajo. De hecho, nosotros mismos lo hemos comprobado muchas veces sin darnos cuenta. Un ejemplo muy cotidiano y que podéis probar ahora mismo, nuestros dedos. Si viéramos una sección, tienen estrías (la huella dactilar),  cuando presionamos para deslizar el dedo sobre la superficie del ratón, nos resulta bastante sencillo conseguirlo, pero si buscáis una lima de uñas, y intentáis presionar igual sobre ella posiblemente se os quedará el dedo enganchado (podéis devolver la lima de uñas a vuestra mujer o madre). En el primer caso, debido a que los plásticos se pueden conformar y obtener superficies muy lisas (pocas crestas), existe poca fricción; por otro lado, con la lima, al existir muchísimas más crestas en ella, existe una mayor fricción, con lo que es más difícil conseguir el desplazamiento (haber si os hacéis daño).

En  nuestro día a día, como en la industria se juega con estas características, ya que ambos comportamientos pueden ser necesarios en función de la aplicación. Si yo construyo una rampa de acceso a un parking, puedo hacerla de muchos materiales, pero normalmente se utilizan hormigones o productos rugosos, imaginar que pasaría si hiciéramos la rampo de plástico como nuestro ratón…y ahora imaginar una día de lluvia…y ahora imaginar la cama de un hospital…

Por último, os resumo los efectos perjudiciales más importantes de la fricción:

  • disipación y pérdida de energía (que se desaprovecha)
  • generación de calor (comporta peligro y degrada los materiales)
  • mayor consumo de energía (gasto de combustible que no se aprovecha)
  • desgaste (que tiene como consecuencia la necesidad de sustituir la piezas)
  • pérdidas económicas (por todos los motivos anteriores)

Al final me he enrollado tanto que dividiré este artículo en dos partes. En el próximo os doy algún detalle más de la fricción y introduzco las bases de una consecuencia de la fricción, la lubricación (y eso también sabéis lo que es ¡eh tontorrones!)

¿Qué es la tribología?

El día que empecé a escribir este artículo, lo hice con un chiste tan malo, que lo dejé aparcado un tiempo como autocastigo por mi bajo nivel humorístico. Pasados unos días del primer intento, me encuentro con ánimos de volver a la carga; aunque me duele un poquito la espalda de los flagelos, pero así aprenderé para la próxima…

  • Millones de lectores: venga Cosmo ahora no nos dejes así ¡cuéntalo!
  • Cosmo: No que es muy malo…
  • ML: ¡que no dejaremos de venir por aquí!
  • Cosmo: ¡que no! ¡que no! Que luego se resienten las estadísticas y no quiero aparecer en las listas de los blogs sin humor ni chispa…
  • ML: si nos lo cuentas, no le diremos nada a nadie del asunto ese tuyo…ese de… ¡sí hombre!
  • Cosmo: ¡ah eso! Pues nada, haber empezado por ahí. Rezaba: La tribología no es la ciencia de hacer tres bolos en un día…
  • ML: ¡joder tío! como cuentas estos chistes, te tendrían que cerrar el blog por causar daños cerebrales irreversibles a los internautas, me río yo de los ataques epilépticos por los dibujos japoneses

Ahora el inicio bueno…

La tribología es la ciencia y tecnología de las superficies en movimiento. O sea, estudia el universo de los materiales cuando interactúan entre ellos ¿y cuándo pasa eso? Continuamente, todo lo que tocamos, todo lo que pisamos, todo con lo que trabajamos (bueno, algunos), todo con lo que fabricamos y hasta el infinito…y más allá. Así que estamos hablando, de física, de química, de ingeniería de materiales, de mecánica y algunas cosas más, como veis no es cosa baladí (qué ilusión me hacía escribir esta palabra).

La tribología sirve, o debería servir (porque la mayoría del personal no tiene ni puta idea), para el diseño de máquinas y de instalaciones, ya que esta ciencia estudia los fenómenos asociados al desgaste, a la fricción y a la corrosión; todos ellos son efectos que deterioran el material, atacando a su capa más externa, debilitándolo poco a poco hasta su rotura. Así nos sirve para diseñar desde las uñas que utilizan las excavadoras para extraer tierra, como para los materiales para realizar un empaste de una muela, hasta para elegir el material que debe usarse en el robot que caminará por marte durante meses…

Me ha dado por mirar en la Wikipedia, y me he llevado una sorpresa, porque no sé si fruto de una mala traducción, o por algo que yo desconozco, en vez de desgaste, fricción y corrosión como a mí me explicaron, hablan de desgaste, fricción y lubricación. Si alguien puede arrojar luz sobre el tema, que apunte bien…

Aprovechando que saco un tema nuevo, voy a hacer tres artículos separados sobre cada una de las causas que estudia la tribología (las enunciadas al principio desgaste, fricción y corrosión), puesto que cada una de ellas es por sí extensa, a la par que entretenida ¡de verdad! ¡ya lo veréis!

¿Y a qué se dedican los tribólogos? Los tribólogos son unos tipos con camisa blanca, con bolis metidos en su funda reglamentaria en el bolsillo de esta. Tienen grandes conocimientos de materiales, pero como ya avanzaba antes, deben dominar la física, la química, los sudokus y  por supuesto el mus. Sus funciones principales son las de conocer todos los efectos negativos que producen estas condiciones sobre los materiales y tratar de prevenirlas para:

  • mejorar diseños
  • mejorar procesos
  • crear materiales más avanzados
  • aumentar la vida en servicio y la eficiencia de los equipos e instalaciones
  • diseñar o prescribir lubricantes para minimizar su impacto (ahora sí)
  • crear revestimientos capaces de detener o alargar los efectos sobre los materiales
  • reducir el mantenimiento y sus costes
  • y algunas cosas más que me olvido pero que vosotros me recordaréis…

En la Wikipedia, pero en su versión inglesa, aparte de que sí hablan sobre los tres efectos que yo hablo, citan a un tal Heinz, que debe ser el del ketchup: “Estimated direct and consequential annual loss to industries in USA due to wear is approximately 1-2% of GDP“; que en cristiano significa algo así como que las pérdidas directas  e indirectas estimadas como consecuencia del “wear” (wear en inglés sirve para todos los efectos en general, desgaste, fricción y corrosión, hasta para la ropa) son aproximadamente de un 1-2% del PIB. Mirando el PIB de Estados Unidos en el año en que se citó esa frase, 1987, era de 6.500 billones de dólares, así que estamos hablando ni más ni menos que de entre 65 y 130 billones de dólares ¡ahí es nada! Para no perder comba hacia mi encumbramiento como grande del humor: con esas cifras en vez de dólares, son dólores…jajajaja. Ay (suspiro)

Os podéis imaginar que con todo este dinero por medio, hay cientos de personas y empresas investigando y poniendo a prueba cada día más soluciones a estos problemas, ya sea con el diseño de nuevos materiales, como con el de tratamientos para materiales, o con los recubrimientos…pero esos son otros temas para más adelante… (toma patada al tema…jajaja).

Artículos posteriores: ¿Qué es la fricción? - El coeficiente de fricción, la lubricación y el hostión - ¿Qué es el desgaste? - ¿Qué es la corrosión?

Gracias a Silyjos por la foto…

Formas de revolución

Muchas personas asocian lógicamente la palabra revolución, a grandes cambios. La revolución industrial o la revolución francesa son ejemplos claros de la asociación de palabras, pero también podemos dar otro significado.

Revolución es la manera “corta” de denominar a la revolución por minuto, que es la unidad en la que medimos un tipo de velocidad, la angular. La velocidad angular, a diferencia de la lineal (aquella de espacio/tiempo que indica los marcadores de los coches km/h) es aquella que mide la velocidad de giro de una pieza sobre un eje, por ejemplo, una rueda de coche, las aspas de un ventilador o el mismo planeta tierra.

De esta manera, se llaman formas de revolución, a aquellas que pueden ser generadas al hacer girar un perfil sobre un eje. Un perfil puede ser desde la entidad geométrica más sencilla, el punto, hasta cualquier tipo de forma libre formada por líneas o curvas.

Vamos a ver el ejemplo más sencillo, y para que os resulte fácil de comprender, necesitaréis un par de lápices y una cuerda o hilo (yo como soy un poco cutre, he pelado un poco de cable para sacarle un hilo pppffff). Si cogéis la cuerda y atáis cada uno a un extremo del hilo (no más de 50 ó 60 mm), podréis coger una punta, apoyarla sobre una hoja de papel, y con el otro lápiz, tensar la cuerda y ir pintando sobre el papel ¡un círculo! ¡hemos inventado el compás! Pues nada, el resultado es una forma de revolución, la más sencilla, un círculo, que consiste en hacer girar un punto cualquiera alrededor de un eje cualquier.

Ahora imaginar que pudiéramos dibujar igual en tres dimensiones. Pues bien, para eso existen los programas CAD, y en vez de hacer girar un punto respecto al eje, podemos hacerlo con cualquier forma geométrica, y de esa manera obtendremos piezas denominadas de revolución.

Os he hecho unos ejemplos, a mano. Son cuatro ejemplo de formas de revolución,  arriba a la izquierda, el ejemplo del punto del que obtenemos un círculo; arriba a la derecha un ejemplo de un círculo que girado alrededor de un eje resulta un toro o anillo tórico; abajo a la izquierda una forma compuesta de líneas y curvas unidas que dan lugar a esa especie de jarrón macizo (chungo para poner flores); y finalmente abajo a la derecha igual que el anterior pero creando un contorno que al ser girado, deja hueco el jarrón (ahora sí se pueden poner flores). Dentro de cada dibujo, la posición 1, contienen el perfil, o sea, la figura geométrica que dará lugar a la pieza de revolución; en el 2 está la vista de cómo veríamos la pieza en 3D; y en el 3 las diferentes vistas de la pieza que generamos.

Esto es algo tan obvio en el software de dibujo técnico, que nadie le presta atención, pero realmente es importante, porque, sin ir más allá ¿recordáis que hablamos del torneado como proceso de fabricación? Pues bien, en el torno se fabrican únicamente piezas de revolución, recordar que hay un eje sobre el que gira el tarugo de material, y que el perfil, lo dibujaría el camino de la herramienta retirando material.

Un último comentario, es que el fabricar una pieza de revolución puede ser el primer paso, posteriormente se pueden hacer otras operaciones en otras máquinas o mediante otros métodos, pero la base, siempre será una pieza de revolución. Por ejemplo un jarrón con asas necesitará una segunda operación para colocar las asas, y uno muy claro, el alfil del ajedrez necesita una segunda operación que no se hace en el torno para realizar esa ranura que suele llevar.

Hay muchísimas formas de revolución en nuestro día a día: las patas de una silla o una mesa (algunas), los neumáticos del coche (más o menos), los vasos y platos de nuestra casa (algunos). Os divertirá ir pensando unos cuantos días, en piezas que están a vuestro alrededor y que han sido generadas y fabricadas como piezas de revolución. Además, eso os hará pensar en cómo se habrán fabricado esas piezas, y entonces descubriréis que después de todo, leyende este blog habéis aprendido cosas…o eso espero.

¡¡¡Me gustaría ver vuestros ejemplos cotidianos!!! (os pongo a examen, y no valen guarrerías, que os cateo)

Internet, siempre sorprendiéndome…

http://garfieldminusgarfield.net/

http://blog.ruiz-mateos.com/

http://www.thebrick.es/

http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_del_Orgullo_Friki

http://www.delbarrio.eu/

La donación de sangre

Para que quede claro desde un principio, sí, soy donante de sangre. Y lo soy por responsabilidad propia, no por accidente o porque me haya tocado de cerca, motivos todos ellos igual de honorables que el mío. Digo esto porque no es que mantenga ninguna cruzada particular en pro de la donación, ni me dedique a convencer de las bondades (que las tiene) de donar sangre a todos los que me rodean, pero me resulta una acción responsable dentro del conjunto de irresponsabilidades que suele ser mi vida, y eso me reconforta.

¿Qué es donar sangre?

Básicamente es acudir a un centro, móvil o fijo, cumplir con una serie de requisitos y dejar que te claven una aguja para extraerte aproximadamente medio litro de sangre (no pasa nada, tenemos unos 5 litros), que nuestro cuerpo se esforzará en recuperar rápidamente. Por supuesto, aparte de reunir las condiciones  físicas y mentales, y la necesidad de que se acuda libremente, es muy importante que se acepten y entiendan los riesgos, obligaciones y deberes del acto que realizamos. Por eso, como siempre cito cuando hablo de temas de salud, medicina y demás, cada uno, que es quien mejor se conoce a sí mismo, que se lo estudie y decida.

Como al ser donante, suelo recibir información asíduamente, leí una pequeña revista con las novedades del sector, algo así como el MaxiTuning de la donación, y encontré un artículo que me empujó a escribir este artículo. El artículo se titula ¿para qué sirve la sangre? (Original en catalán: Per a què serveix la sang?) Y como creo que es un buen camino para ayudar a entender a la gente la necesidad de donantes que existe, intento darle mayor propaganda desde mi humilde y apitufado blog.

¿Para qué sirve la sangre que donamos?

Cito textualmente: la donación de sangre es un gesto de solidaridad y civismo por su compromiso con el conjunto de la sociedad. Sí, muy bonito, pero solidaridad, civismo y compromiso no es lo nuestro, así que preferiría que coloquialmente dijeran que: la donación de sangre permite a personas que pueden morir, por falta o necesidad de ella, aumentar su posibilidad de sobrevivir. A mí me parece aunque no tan lingüista y socialmente correcto, igual de bonito y más fácilmente comprensible, puesto que resume en su frase un principio básico en la naturaleza, acción – reacción. No sangre – muerte. Sangre – vida.

Se hace hincapié, y sí me parece correcto en que mucha gente asocia la necesidad de sangre a grandes catástrofes o fechas concretas, cuando no es así realmente, son diarias las necesidades, por eso las donaciones deberían ser periódicas. En los hombres se acepta un máxima de 4 donaciones al año, o sea, cada tres meses, y 3 en la mujeres, o sea cada cuatro meses, puesto que estas ya tienen pérdidas de sangre mensuales que su cuerpo se encarga de regenerar, y por eso no es recomendable extraer más sangre del cuerpo.

Es evidente el uso que nuestra sangre tiene cuando alguien sufre un accidente, o tiene una pérdida elevada de sangre, pero también es en las grandes operaciones quirúrgicas que se suelen necesitar tranfusiones de sangre al paciente si ha perdido gran cantidad de ella. Ya sabéis que la sangre es “operador logístico” de nuestro cuerpo, y se encarga de hacer llegar todos los órganos de nuestro cuerpo el necesario oxígeno, así que si perdemos sangre, ponemos en peligro el funcionamiento de cada uno de ellos, pudiendo causar daños irreversibles en estos; por eso es necesario la transfusión de sangre, ya que con esta reposición inmediata, mantenemos la llegada del oxígeno a todos los órganos, disminuyendo el riesgo de muerte o posibles secuelas.

Otro tipo de donación

Una especie de donación avanzada, es la donación de plasma. El plasma es la parte líquida de la sangre y representa alrededor del 55% del volumen sanguíneo, o sea, unos 3 litros de los 5 totales, y básicamente se compone de agua y proteínas, y sus aplicaciones terapéuticas son muy amplias, cada vez más.

Este tipo de donación se llama plasmaféresis, y no es tan sencilla como la donación de sangre, donde sólo hay que extraer la sangre; aquí se establece un pequeño circuito con una máquina, que lo que hace es centrifugar la sangre, y de este modo separar el plasma, y devolver el resto de células al donante, además, por lo visto, como los glóbulos rojos son devueltos al torrente sanguíneo, la recuperación es casi inmediata y se puede donar plasma en periodos más cortos que sangre. Podéis entender fácilmente qué hace una centrífuga pensando en lo que hace una lavadora al centrifugar, acelera la velocidad de rotación, para que el agua salga disparada hacia el exterior del tambor, pues aquí más o menos lo mismo…más o menos…jeje

Además, en este tipo de donación se extraen unos 600ml de plasma, mientras que en la donación normal, sólo se extraen unos 250ml (recordar que se extrae medio litro y el 55% es plasma aproximadamente). Como inconveniente, si se le puede llamar así, la plasmaféresis dura unos 40 minutos, mientras que la donación de sangre nos llevará entre 10 ó 15 minutos (yo soy un rayo, se ve que tengo la sangre muy líquida y con espumilla blanca).

La plaquetoféresis, como podéis deducir de la anterior, consiste en separar las plaquetas de la sangre. Estas, son las células encargadas de coagular la sangre, por ejemplo cuando nos cortamos en un dedo o sufrimos un accidente. Al igual que en la donación de plasma, nuestro cuerpo recupera muy rápidamente su nivel de plaquetas tras ella. Las plaquetas son esos pequeños discos que vemos en la foto ¡los que parecen caramelos Werter’s Original!

He encontrado este enlace, por si os interesa ampliar la información sobre los equipos que intervienen en cualquier tipo de donación. Desde las bolsas de la donación normal, hasta las centrífugas que os he comentado, llamadas máquinas de aféresis ¡realmente interesante! Esto es para enseñarle a aquellos que piensan que las máquinas sólo traen problemas y perjuicios para los humanos…

¡Ya sabéis!

Y si alguien conoce más tipos de donación de sangre, encantados de recibir su explicación.