Vendrán días en que ese peso ya no será carga, sino bagaje.
Archivo mensual de diciembre, 2011
En mi juventud fui un lector empedernido de cómic, fanzines y todo tipo de aventuras gráficas que caían en mis manos, o pasaban delante de mí. Supongo que sería en mis lecturas de “El Jueves” que conocí, y de ahí me sonaba cuando compré el libro, el Perich. Por cierto, conservo cierta obsesión por algunas publicaciones, aunque como algunas cosas de esta **** sociedad, se haya convertido en una especie de lujo…
Todo y que me pareció un libro antiguo, me sorprendió saber que fue publicado en 1970 ¡yo ni había nacido! Pero cual ha sido mi sorpresa al comprobar que podría haber sido escrito perfectamente por Perich este 2011 que estamos a punto de finiquitar (y no volverá
).
El libro es un compendio de humor gráfico y un montón de sentencias y frases que versan sobre todo tipo de temas como sociedad, política, historia, deportes, educación, religión, televisión, y repito, algunas de ellas parecen inspiradas en acontecimientos recientes ¿será por eso que dicen que siempre la historia se repite? Al final tendrán razón aquellos que dicen que estudiar y conocer la historia debería servir para no volver a cometer los mismos errores.
Bueno, dejando filosofía aparte, recomiendo que naufraguéis por algún mercadillo dominical en busca de este libro si queréis envenenaros con la acidez de este gran humorista. Con que os sorprenda un 50% de lo que me ha sorprendido a mí, creo que estaréis satisfechos con la compra. Me vienen a la mente grandes tópicos para definir su humor como caustico, ácido, humor negro, sátira, y uno que ahora está de moda, y que sirve para que los seguidores puedan mirar por encima del hombro al resto, el humor inteligente.
Estos días, como se me había abierto la curiosidad, busqué referencias suyas por la red para enterarme primero que: muerto está, pero vivo su legado, aunque eso no le dé de comer a sus gatos, ni queme su garganta; y para confirmar que si por cualquier circunstancia te has acercado al personaje, desconozco si así era la persona (aunque podría ser insoportable vivir con un hombre que era capaz de sacarle punta con la lengua a una piedra de afilar), no te puede haber dejado indiferente. Me sorprende como hace reír, pensar, recapacitar, sorprender o enojar con tan pocas palabras.
Aunque podéis encontrar numerosas referencias y webs por la red (aquí y aquí), quiero aprovechar para dejar un par por aquí que me han encantado:
- -¡Papá! ¡Papá! – ¡Calla, mentiroso!
- La carretera no es más que un control de natalidad a destiempo
- El dinero sí da la felicidad. Lo que no la da es tener que ganárselo.
- En España no somos racistas. Si de un tío que trabaja desorbitadamente, decimos que “trabaja como un negro”; de un avaro, decimos que es “un judío”; de un hombre excesivamente celoso, decimos que es un “moro”; o de un individuo tonto, decimos que “le han engañado como a un chino”, es porque somos un pueblo dicharachero y sin prejuicios.
Pues nada, ahí queda eso… ¡el juego que hubiera dado el Perich en estos tiempos que nos toca vivir! (igualmente descansa, que tampoco pasaste buena época).
Ficha técnica
Autor: Jaume Perich
Título: Autopista
Tema: Humor
Editorial: Círculo de lectores
Depósito legal: B. 34706-71
Tras tener que haber gastado un par de horas en reparar el blog, se había descuajaringado por culpa de alguna maldita actualización automática de WordPress, aún me quedan ganas para desahogarme escribir sobre algo que me alucina como trabajador.
Lanzo una pregunta al aire, y lamento que ya nadie siga el blog como antes (tenía dos personas que me seguían por todas las esquinas), porque me gustaría conocer realmente opiniones al respecto, y sobre todo saber de primera mano como se sienten otras personas ante una situación como esta. La pregunta es: ¿es mejor candidato una persona que tiene conocimiento, pero pocas ganas de trabajar, o una persona con ganas de trabajar, pero sin conocimiento?
Antes que comencéis a sacar humillo por la cabeza, fijaos bien en la trampa de la pregunta, pues no pregunto sobre personal de plantilla, si no sobre una persona que va a ser candidato a un puesto de trabajo.
Dicho esto, os cuento mis vivencias porque dándole algunas vueltas, como tantas veces, no acabas de ver si negro o blanco sobre la pregunta anterior. El caso es que el primer candidato que paso a formar parte de en mi equipo, tenía mucho conocimiento, posiblemente más que yo, y eso siempre es positivo para un grupo. Lógicamente en un proceso de selección, un perfil así, con conocimiento técnico, del mercado, de cliente, etc, es un caramelo en la puerta de un colegio, pero lógicamente las personas no son sólo su conocimiento, y bien fuera por nuestra parte en no saber incentivar/motivar, o suya por no “avisar” antes de la situación, la persona en pocos meses comenzó a demostrar poco interés por el trabajo. Lógicamente en este punto, lo mejor es cortar (sin pegar
)
La siguiente persona que entró, gajes del oficio, por que es habitual, fue un: quiero pero no puedo, y además no me expliques por que yo ya lo sé. Como me imagino que no habéis entendido nada, explico en otras palabras; es la típica persona que argumenta “saber”, y los que hacen entrevistas, saben que esto siempre es difícil de validar, y a los pocos días, ya ves que sabe levantarse y saludar… Aún así, si una empresa sabe, y puede, ser paciente, es posible integrar una persona de este tipo si sabe agregarse al grupo y forma parte de él para avanzar, pues desde mi punto de vista, tienen una cosa positiva, tienen seguridad en sí mismos (por eso creen que saben lo que saben y lo que no. Este paréntesis lo podría firmar Groucho). El caso negativo es que esta persona no dejaba entrar en su ruedo ni al equipo, ni a los responsables, y así es difícil permitir avanzar al grupo. Resumiendo y por acercar a la pregunta, en este caso, poco conocimiento, y “justas” ganas de trabajar (eso siendo benevolente). Corta y no pegues.
Por último, y más asombroso para mí, pues no había oído hablar de este perfil. Encontramos una persona de buen perfil humano, conocimiento y formación adecuados, entendiendo que es difícil encontrar un conocimiento específico de nuestra empresa (que sí tenía el primero, al menos en algunas áreas), y sobre todo, sobre todo: muchas ganas de trabajar. Bien.
Cualquier empresa, conocedora de los tiempos, ha de entender, y suele entender que hay un período de adaptación, que afecta a la persona, a su integración, a su entorno cercano; y otro período de aprendizaje que lógicamente en función de las funciones del puesto, puede ser de días (sobrepuesto con su adaptación) o de años. Con lo que debe validarse inequívocamente el primero, y evaluar la progresión en el segundo. Pues bien, esta última persona, que como os comento, requería de un período de aprendizaje largo (hablamos de unos dos años), acuciado (y sí, he escrito bien la palabra que mejor se amolda a la situación) por sus propias ganar de trabajar y de ser funcional, ha acabado totalmente anulado como persona y como profesional, pese a reiteradas reuniones de ayuda y numerosas charlas sobre que estábamos en una situación normal, donde el tiempo juega a su favor. En este caso, nos encontramos con escaso conocimiento (aunque con una base correcta), combinado con unas enormes ganas de trabajar, tampoco ha sido una combinación de la que hayamos sabido extraer nada positivo. En este caso, ha cortado él. (pero que conste que en este caso tampoco le hemos pegado
)
¿Qué estamos haciendo mal? Y sobre todo, repito mi pregunta, ya que la considero interesante para debatir: ¿es mejor candidato una persona que tiene conocimiento, pero pocas ganas de trabajar, o una persona con ganas de trabajar, pero sin conocimiento?
¡Ah! Por si alguien se queda interesado, como buen hijo de gallego, seguiré pensando en la incorporación de alguien, aunque ahora mismo, mientras escriba esto, es en lo último que tengo ganas de embarcarme ahora mismo, pero mis ganas de trabajar, fluctuantes como las de cualquier hijo de vecino, siguen intactas, aquí, o en la República Popular China.
